Last Updated: February 8, 2012 at 12:59 AM
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“Fui el escogido por Dios para dar inicio a la bachata”

Jose Manuel Calderon.JPGSANTO DOMINGO/LD.- Es uno de los ritmos caribeños con más acogida a nivel mundial. Un fenómeno que poco a poco ganó fuerzas y echó a un lado los malos augurios y trabas impuestas para ser hoy día una digna representación dominicana que lleva por nombre bachata y música de amargue por apellido.

El 30 de mayo de 1962, José Manuel Calderón grabó (en los estudios de Radiotelevisión Dominicana) la primera bachata que se registra en la historia: “Borracho de amor”.
Su pegada en algunos sectores capitalinos y sobre todo en los pueblos del país fue tan grande que prontamente lanzó una segunda, “Condena”.

La música de José Manuel Calderón fue popular, no sólo por sus hermosas letras, sino también por su gran fuerza interpretativa y por el sentimiento que transmitía en sus canciones. Pero como todo no era color de rosa, el nuevo ritmo era considerado marginal y por ende no contaba con el apoyo de la alta sociedad.

“Se presentaron muchos obstáculos pero hubo un pueblo que dijo que defendería eso porque era el arte de lo que es ser dominicano”, asegura Calderón como parte principal para que el género continúe hasta hoy, sin descartar la gran inversión en dicha industria.
“Me decidí por la bachata porque era todo un sueño, algo desconocido, se convirtió en una realidad porque fui el escogido por Dios para dar inicio a esto. No había temor porque todo lo que hacía, pegaba”, expresa.

Calderón acumuló éxitos en su carrera. Él grabó “Por seguirte” en 1966, acompañado por la orquesta de Johnny Ventura, y el gran Felipe Rodríguez, del bolero puertorriqueño fue instrumental en la promoción de “Llanto a la luna”, probablemente la canción preferida de Calderón.
El intérprete continuó cultivando una amistad perdurable con Rodríguez, cuyo estilo es algo similar al suyo. Al año siguiente de su primera grabación innovadora, sacó al mercado cuatro sencillos, cada uno de los cuales continuó para llegar a ser un clásico no sólo en el género sino también el la cultura dominicana en general: “Quema esas cartas”, “Lágrimas de sangre” y “Serpiente humana”, entre otras.

El continuó grabando cuarenta y dos sencillos sucesivos que fueron, por los estándares de la informal economía, todos ellos éxitos principales. “Pensé que la bachata llegaría adonde está porque se siguió insistiendo pese a los obstáculos que se presentaron y la misma seguía creciendo”, indicó.
Él se constituyó en el primer dominicano en grabar con una de las más grandes compañías disqueras, “La Cubanela”, que empezó a proyectarlo por el extranjero por lo pegajoso de su ritmo. “Yo iba a los teatros hispanos y a las presentaciones iba mucha gente. Juntos participábamos Blanca Iris Villafañe, El Gran Combo, Gilberto Monroig, muchos boricuas, porque ellos dominaban el mercado de las fiestas nocturnas”, dijo.

Calderón llama a los bachateros de esta época sus hijos y les recomienda en carecidamente que no quieran brincar de un lugar a otro porque cada uno tiene su espacio y sabe cual es su lugar, “no confundan la historia de la bachata, recuerden que el primero que hizo bachata y con mucho éxito en este país fui yo, porque tengo 70 producciones y hay como 18 CD circulando. El que conduce el camión soy yo, entonces ustedes encuentran el camino más limpio”.
Papá de la bachata
Al ser llamado como el Papá de la bachata, sus ojos brillan de satisfacción y alegría ya que considera el fenómeno como su hijo mayor; un sueño hecho realidad que disfruta al contemplar el esmero de muchos colaboradores al seguir lo que él quería y pudo hacer. “Siempre ser el primero es bueno.

Tuve un pueblo que defendió, para orgullo nuestro lo que nos representa a nivel internacional. Es uno de los ritmos más pegados en el mundo y aún le falta mucho”, señaló el bachatero.
Amor, hermandad, pueblo, relajamiento, diversión, entretenimiento, sanidad, son para él, sinónimos de bachata, aunque depende de cómo lo enfoque cada quien, pero en general es algo bonito por lo cual está orgulloso. “Si nazco otra vez, vuelvo a hacer bachata”.

¿Qué cree de las fusiones? Está bien, porque las cosas siempre se deben ir innovando, se debe seguir adelante y la bachata ha demostrado que tiene su porte para aguantar una sinfónica. Eso quiere decir que se puede adornar con otros instrumentos, uno no se puede quedar en un mismo lugar, hay que seguir creciendo siempre y cuando se hagan en beneficio.
¿Fusionando no se pierde el origen?
En no perdiéndose la esencia, los compases y el ritmo, creo que no, sino que vale la pena, porque si te quedas muy atrás te embromaste. Lo que no comparto es el asunto del doble sentido, porque la bachata es algo muy romántico, es sana. Pero respeto mucho a quienes la hicieron y los seguidores que demandaban eso. Pero se han ido superando mucho, hay más sentimiento.
¿Qué opinión le merecen los bachateros de la nueva generación?
Todos son buenos, han puesto un granito de arena. Hay unos más populares o más ricos que otros y un pueblo que está respaldando a esos muchachos, ese es el que toma la verdadera decisión, ese es el artista. Mientras se porten bien van a permanecer, para beneficio no sólo de ellos, sino del género, del país. Es toda una industria casi mundial.

En la bachata de pueblo, Anthony Santos ha sido un fenómeno musical, Raulín, Luis Vargas, Joe Veras y Zacarías, le han seguido los pasos. Ojalá pudiera mencionarlos a todos porque a todos los aprecio, pero se me olvidan. Ya en sus excepciones, un Juan Luis Guerra, porque hay mucha conciencia musical, capacidad intelectual, asesoramiento y cómo llegarle bien a la gente, algo muy importante en la bachata suave. Se sale un poco del pueblo, pero nos representa mejor. Eso hay que reconocerlo.

 












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