SANTO DOMINGO/Agencias.- El 2008 fue declarado por la Organización de Naciones Unidas como Año Internacional de las Lenguas. En el marco de esta celebración, el IX Encuentro para Promoción y Difusión del Patrimonio Inmaterial de Países Iberoamericanos será dedicado a las lenguas y tradiciones orales.Representantes de 15 países se darán cita en este evento, del seis al 10 de octubre, en Cartagena de Indias, Colombia. Como parte de la delegación dominicana viajará la lingüista Irene Pérez Guerra, quien disertará sobre el tema “Vigencia de los indigenismos léxicos en el habla dominicana actual”.
Los taínos habían sido exterminados ya a mediados del siglo XVI. Su lengua no influenció al español a nivel morfosintáctico, pero sí lexical. Pérez Guerra ha tratado de determinar en qué medida se conservan los vocablos indígenas en el habla del dominicano.
“Los resultados son significativos”, afirma la intelectual, quien en 1999 se convirtió en la primera mujer en ingresar a la Academia Dominicana de la Lengua.
Aunque se verifica una tendencia a remplazar vocablos castellanos por extranjerismos y barbarismos, ciertos indigenismos como casabe, huracán o Caribe mantienen su presencia.
“Son palabras que se usan a diario y no pueden ser sustituidas por otras”, expresa Pérez Guerra.
Relación lengua-cultura
Cada lengua tiene relación con la cultura y el entorno donde se desarrolla. Las palabras indígenas se conservan en la toponimia, gastronomía y folclore dominicano.
Por eso no es sorpresa que, al indagar sobre la presencia de indigenismos entre diferentes grupos de la población, la lingüista y filóloga encontrara que la gente mayor de zonas rurales use más el vocabulario aborigen.
“El joven no está acostumbrado a usar el vocabulario de un señor que vive en el campo y que conoce todas las plantas y ríos con nombres indígenas”, explica. “El joven ha crecido en otro medio y por eso no conserva los nombres de esas plantas y ríos”.
¿Significa esto que las nuevas generaciones no emplean términos heredados de los primeros habitantes de la isla? En ninguna manera. Los jóvenes conservan el léxico indígena, pero en muchos casos desconocen el origen del vocabulario que usan o tienen un conocimiento pasivo, no activo.
“Todos los días usamos palabras y no sabemos que son indigenismos”, asevera la también integrante de la Academia Dominicana de Ciencias.
Pérez Guerra entiende que, así como el merengue es símbolo de la dominicanidad, desde la escuela y las instituciones culturales debe promoverse el orgullo por el patrimonio lingüístico.
“Si cuidas tu lengua, cuidas tu cultura”, afirma.
Cuidar la herencia lingüística no significa que haya que cerrarse al conocimiento de otros idiomas; el multilingüismo promueve el entendimiento entre los pueblos. Tampoco implica rechazar la evolución del idioma; las migraciones y la globalización han hecho que las lenguas del mundo se influyan unas a otras.
Proteger la herencia lingüística significa que una lengua no debe ir en detrimento de las otras.
