Aliento Del Cielo
Por: Julia Castro“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha
dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él
cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió
Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para
que el mundo sea salvo por él”. Juan 3:16-17
Qué bueno es tener a alguien que se atribuya nuestros
errores y sea condenado quedando nosotros libre de toda culpa.
Aquí lo tenemos. Podemos hacer un recorrido por su palabra y
vamos a encontrar un recuento de los sufrimientos que nuestro
Señor habría de padecer sólo por amor a cada uno de nosotros; la
forma de morir que sufriría incluyendo vegámenes de toda índole
y una crucifixión que es imposible relatar sin sentir si quiera un
poco de frío en nuestra piel. Sólo alguien especial como Jesús fue
capaz de llegar a tan inexplicable expresión de amor, y como dice
el Apóstol Pablo en Filipenses 2:6-8 “…el cual siendo en forma
de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que afe -
rrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de
siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la
condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose
obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. El sacrificio
de la muerte de Cristo es la puerta que se abre para que todo ser
humano pueda recibir la salvación. Muchos han escrito sobre la
“Muerte, Crucifixión y Resurrección de Cristo”, pero ninguno han
llegado al climax de lo acontecido: se estaba llevando a cabo el
“plan para salvar la humanidad”. Encontramos en Isaías 53:3-5
“Despreciado y desechado entre los hombres, varón de
dolores, experimentado en quebranto; y como que
escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y
sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado,
por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras
rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de
nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros
curados”. Cuando habla de despreciado y desechado, se está
refiriendo a su nacimiento y también a la manera de desfigurar su
parecer para que ya no le conociéramos ni pudiéramos ver su rostro
como dice Isaías 53:2 “…no hay parecer en él, ni hermosura;
le veremos sin atractivo para que le deseemos”. El
transitar de Jesús por la “vía dolorosa” como se le llama al recorrido
que él hizo hacia el Calvario con la cruz a cuesta, debería pasar
día a día por nuestras mentes hasta poder asimilar quiénes somos
y por qué Cristo hizo tal sacrificio si nosotros somos unos ingratos
y no reconocemos todo lo que él hizo para que nosotros no
tuviéramos que morir de la misma manera. El fue menospreciado,
humillado, lo escupieron, llevó nuestras enfermedades, creímos
que su Padre lo castigó, pero nosotros mismos fuimos los culpables
de su muerte…”Mas él herido fue por nuestras rebeliones,
molido por nuestros pecados”, es decir fue triturado, y cuando
fue clavado en la cruz ya estaba irreconocible. ¿Crees tú que le
debes algo a ese Jesús que hizo tanto por tí y cuyas manos y pies
fueron traspasados por clavos, su costado por una lanza y cuando
dijo que tenía sed le dieron vinagre?
Si nos trasladamos a la escena del Calvario; quizás podríamos
llorar un poco y decir ese pobre hombre si sufrió, pero la visita al
Calvario debe ser más que eso: es tomar una determinación de
seguir a ese hombre que entregó su vida y que ya no está en la
cruz, descendió a las profundidades del abismo y le arrancó al
Diablo las llaves del infierno y de la muerte, es tratar de caminar
con él, el que te dice en Mateo 16:24 “Entonces Jesús dijo a
sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí,
niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque
todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que
pierda su vida por causa de mí, la hallará”. Necesitamos
encontrar esa vida que Jesús nos ofrece y es tan sólo negándonos
a las cosas que el mundo nos ofrece, pues donde está el peligro es
que quien dirige este mundo es Satanás. Dice Efesios 2:1-2 “Y
él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vues -
tros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro
tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al
príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera
en los hijos de desobediencia”. Si no hubiera sido por la sangre
de Cristo derramada en la cruz del Calvario no hubiéramos llegado
a obtener la salvación; porque el mundo “opera” bajo la de -
vastadora mano del maligno; el cual creyó que con la muerte de
Cristo había ganado la guerra; “Pero Dios, que es rico en mi -
sericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando
nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con
Cristo (por gracia sois salvos)” Efesios 2:4-5.
Si deseas más pruebas de su gran amor, te invito a que mires
al Calvario, pues allí se desangró el Hijo de Dios, luciendo sus
mejores galas envuelto en dolor, escarnio y hasta una corona de
espinas en su frente. Su muerte en la cruz fue para pagar la deuda
de pecado que habíamos contraído en el huerto del Edén cuando
Adán desobedeciendo a Dios, puso la humanidad en manos de
Satanás. Contrajimos una deuda en la Suprema Corte del cielo y
alguien tenía que pagar por eso, ese fue Cristo, “anulando el acta
de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria,
quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y
despojando a los principados y a las potestades, los exhibió
públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”
Colosenses 2:14-15. No olvides que recibimos vida a través de
su muerte. Dios te bendiga.

Last Updated: February 8, 2012 at 12:59 AM
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