Aliento del Cielo
Por: Julia Castro“Jesús le dijo: Si puedes creer; al que cree todo le es posible.” Marcos 9:23
En muchas ocasiones perdemos el sentido de nuestras vidas cuando hacemos las cosas como una simple rutina y sólo esperamos ver ocurrir milagros instantáneos. Es más importante para nosotros que sucedan eventos ante nuestros ojos, que pedir a Dios que aumente nuestra fe para aceptar las cosas que él desea que sucedan en nuestras vidas. Si concedemos a Dios la oportunidad de que él haga milagros en nosotros, le puedo asegurar que viviremos vidas de victorias y los cambios que él hará en nosotros aún sin nosotros contarlos, serán vistos por todos aquellos que nos conocieron antes y que ahora nos desconocen por la transformación operada por aquel que nos rescató; si tan sólo pudiéramos creer en él.
La vida nos pone en diversas circunstancias que a veces se nos hace difícil pensar cómo iremos a solucionar, ya que nuestra mente finita no llega a alcanzar una altura que se pueda parecer a la de nuestro Señor. Es increíble que todavía viviendo nosotros la realidad pecaminosa de este mundo no entendamos que fuera de Dios no hay nada y que por lo tanto necesitamos depender de El en todo. Cuando repasamos el verso en cuestión podemos notar que el Señor a través del salmista nos está dando una orden, nos llama por nuestros nombres y nos dice “Estad quietos”;
Dios quiere que lo conozcamos para poder trabajar en nosotros. Apocalipsis 3:8 “….Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre”. Este es Dios, el cual está atento al clamor de los que quieren encontrar respuesta a todos sus cuestionamientos. El mismo provee para nosotros la herramienta perfecta para acercarnos a él y es por medio de la “oración”. La oración es el arma más poderosa que tiene la persona que tiene a Cristo en su corazón y que la utiliza para comunicarse con Dios y obtener el socorro o auxilio que necesita y salir vencedor.
La Biblia nos relata en Hechos 16:22-31 lo que le sucedió al Apóstol Pablo y a otro hermano llamado Silas, éstos por predicar el Evangelio de Jesucristo fueron llevados al calabozo que se encontraba más lejos de la salida, azotados y asegurados los pies; pero dice el relato que a medianoche, ellos orando, cantando himnos a Dios, los presos lo oían y de repente sobrevino un gran terremoto y los cimientos de la cárcel se sacudían y todas la puertas se abrieron y las cadenas se soltaron y el carcelero se despertó y viendo lo sucedido se iba a matar; pues estaba apesadumbrado por lo sucedido, pero Pablo gritando a gran voz le dijo no nos hemos ido, aquí estamos y en ese momento reconoció que necesitaba a ese Señor que ellos tenían y que había abierto las puertas de hierro sólo porque cantaban y oraban por un milagro y ese milagro sucedió. Este hombre preguntó qué debía hacer para ser salvo e inmediatamente recibió la respuesta; pues dice Hechos 16:31 “Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa”. Una decisión aparentemente tan simple, pero de un contenido extremadamente grande y poderoso, pues encierra una promesa incalculable, pues no solo atañe a la persona que recibe a Cristo, sino que toda su familia y parentela cae dentro de la promesa de salvación. Vemos en la actitud que tomaron estos hombres de Dios de obedecer y confiar en Sus promesas, la seguridad de que ellos no estaban solos los arropó y comenzaron a hacer lo que Dios desea que tú y yo hagamos cuando vienen circunstancias adversas a nosotros. Por medio de la oración viene la liberación, el Señor abre puertas, se caen las cadenas, se derriban las fuerzas malignas, llega la luz y desaparecen las tinieblas. El Señor dice en Jeremías 33:3 “Clama a mí y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. En nuestra pobre humanidad cuando nos llegan vientos contrarios sentimos que vamos a perecer y es ahí donde el Dios que nos creó quiere hacer cosas grandes y diferentes en nuestra vida; pero en muchos casos buscamos por todas partes, nos enfocamos en “amigos”, y al último en recurrir es a aquel que todo lo sabe y todo lo ve; el que nos ha dotado de todo lo que somos, el que cambia nuestras actitudes y el que quiere que vivamos una vida de gozo y de paz no importando por los momentos que pasemos. Dice el Señor “Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra” (V10), queriéndonos decir que cuando hayamos recibido de él lo que esperamos, le daremos gloria a Su nombre. Si puedes creer todo lo que ahora es oscuridad se convertirá en luz. Si puedes creer las montañas de problemas que piensas que te pueden caer encima, desaparecerán. Si puedes creer podrás levantarte de donde estás y caminar hacia la bendición que Dios tiene para ti. Si puedes creer las enfermedades huirán de ti. Si puedes creer los cielos se abrirán y la lluvia de gracia rociará tú tierra y tus graneros rebosarán. Sólo te invito a creer en ese Jesús que murió en la cruz por ti y por mí, que hace milagros y prodigios y como dice Juan 9:31 “Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero sí alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye”. Tan sólo cree en él. Dios te bendiga.

Last Updated: May 16, 2012 at 11:30 AM


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