Aliento del Cielo
Por: Julia Castro“La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples. Ordena mis pasos con tu palabra. Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí. Salmo 119:130 y 133
¡Oh que bueno es Dios!. Comienzo esta columna porque sale de lo más profundo de mi ser y porque yo se que muchas veces la decimos, pero no estamos convencidos de lo bueno que es Dios. Hemos tenido momentos de gozo, tristeza, angustia, tormento, dificultades y no sabemos a quien clamar; pero El siempre está en todos nuestros momentos observando cada una de nuestras reacciones; muchos dirán pero dónde está que no lo veo; quizás otros dirán yo le rezo a algo que yo veo; pero quiero decirte que tenemos Su palabra y en ella encontramos cómo y por donde caminar. Hace entender al que está confundido, dirige al que anda extraviado, amonesta a aquel que vive apartado de Sus promesas, trae paz al que está atormentado, es refugio al que está abatido, trae consuelo al triste y desconsolado; es por esa razón que el salmista dice que “La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples”, es porque es la misma palabra de Dios entendible a todas las edades, pues su finalidad es que todos la atesoremos.
Dice el Salmo 119:105 “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”; en este verso encontramos una enseñanza maravillosa, pues nos damos cuenta que cuando hacemos contacto con esta palabra no tendremos tropiezo, pues ella nos va llevando por el camino más seguro, por el cual no vamos a caer. Esa palabra es la que nos muestra la senda por donde tenemos que caminar y sabemos donde vamos a pisar. Podríamos visitar todas las bibliotecas del mundo buscando un libro cuyo autor nos guiara sin temor y que depositemos toda nuestra confianza; pero sin lugar a dudas tengo que decir que solo en la Biblia podemos conseguir ese amigo que se dedica día a día a instruirnos y a llevarnos de la mano y a levantarnos si hacemos intento de caernos. A través de Su palabra podemos reconocer Su poder y Su grandeza, Su amor inefable, Su misericordia.
La única forma que tenemos de ser guardados de todo peligro en el camino es siendo obedientes a las ordenanzas de nuestro Dios. “¿Con qué limpiará el joven du camino? Con guarder tu palabra.” Salmo 119:9; se hace necesario que entendamos que a Dios tenemos que ponerlo por delante, pues es él quien en su infinito amor va a socorrernos, va a librarnos de las perversidades, va a contender con los gigantes que se nos atraviesan en el camino, es él que con su luz nos va a mostrar a nuestros enemigos y nos hará reconocer los que se quieren levantar contra nosotros. Salmo 37:23 “Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino”. El hombre no tiene escapatoria, si no desea someterse a Dios podrá recorrer muchos caminos tratando de llegar a diferentes metas; pero le será difícil ya que él es quien “ordena”, es decir pone las cosas como deben de ser y cuando están en el justo orden, entonces “aprueba”, o da la orden para marchar, para ejecutar. Expresa el salmista con confianza y seguridad de donde viene todo lo que él posee y quien lo ha puesto en el lugar donde él está en este momento: “Dios es el que me ciñe de poder, y quien hace perfecto mi camino” Salmo 18:32. De la única manera que nosotros podremos obtener frutos agradables delante de Dios es conociéndolo y aceptando sus preceptos; es fácil querer justificar nuestras aptitudes diciendo que ésto o aquello nos disgusta, pero tendremos que dar cuenta de lo que despreciamos; pues El que nos ofrece lo mejor para nuestras vidas es el mismo que nos llama a servirle. Lo mejor que podemos hacer para tener una vida plena y llena de triunfos es aceptar la invitación que el Señor nos hace en Proverbios 3:6 “Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”. Deja que él guie tu camino y llegarás seguro donde vayas y todo lo que emprendas dará buenos resultados. Dios te bendiga
