Columnista Invitado
Por Efrain Fernandez
Antecedente HistóricoLa firma del Tratado de Basilea el 22 de Julio del 1795 provocó una situación de caos en los pobladores del territorio cedido. Estos habían luchado por siglos, para evitar por las armas, que los franceses se apoderaran de Santo Domingo Oriental, pero con el referido Tratado la población Domínico-Española sintió temor y recelo de la presencia de los ciudadanos franceses, que de hecho se esperaba que pronto tomaran el control de dicho territorio y ante esa situación fueron muchos los que plantearon su interés de emigrar a otro territorio de América. El Tratado empezó a ejecutarse parcialmente, pues los franceses se encontraban en guerra contra los antiguos esclavos, que habían iniciado en el 1791.
En medio de los conflictos, Toussaínt Louverture llegó a la parte Española de la isla y ejecutó la unidad territorial contenida en el tratado de Basilea bajo el poder de Francia, lo que acrecentó el deseo de emigrar de los habitantes pudientes de la parte Dominicana. El Tratado de Basilea y la perspectiva inmediata de ocupación francesa del territorio dominicano provocó un impacto psicológico en la población que se consideraba española-dominicana, no así necesariamente en los esclavos o mulatos. Los españoles-dominicanos rechazaron el acuerdo, se sintieron engañados y se mostraron impotentes e incluso llegaron a provocar algunos incidentes callejeros en protestas, por entender que se habían tomado medidas abusivas por parte de los Reyes de España, y que los habían abandonado a su suerte.
Los españoles-dominicanos sumidos en la incertidumbre ante la presencia francesa que se avecinaba, tenían como única salida emigrar fuera del añorado territorio. El Ayuntamiento pedía que se les permitiera emigrar a Cuba u otro territorio español y que se les ayudara con los gastos y para alivianar el peso de tantos males se les cubriera el transporte a costa del Erario de la isla de Cuba y además recompensarles los bienes que dejaran abandonados en Santo Domingo Oriental.
Los pedidos y la presión a las autoridades de España para que se les permitiera emigrar a otros territorios provocó que el regente de la Real Audiencia tomara medidas en ese sentido, pero los dominicanos-españoles no querían viajar a la isla de Cuba y preferían ir a Puerto Rico, Caracas- Venezuela o Trinidad. Entónces la Real Audiencia determinó que los que iban a la isla de Cuba se les proporcionara las posiciones de terreno que eran dueños para que así se retirasen con sus efectos y sus familias y que las personas que tenían poca inclinación por la isla de Cuba y sentían simpatía por las islas de Puerto Rico, Caracas y Trinidad tuvieran la libertad de irse a cualquiera de ellas.
Las personas que tenían las posibilidades y el deseo de retirarse a cualquiera de las referidas islas se les permitió un año para que lo hicieran, pero se tuvo la información a través de los que se habían retirado hacia la isla de Cuba, de que allí los precios de los alimentos eran muy altos, por lo que se sugería que de ahora en adelante solo se marcharan a este país las personas adineradas.
CONTINUAREMOS CON ESTE TEMA EN LA PROXIMA ENTREGA
