Washington/EFE.- Oprah Winfrey, la reina de la televisión estadounidense, convocó a unas 30.000 personas en Carolina del Sur en su segundo día de participación en la campaña del aspirante demócrata a la Casa Blanca Barak Obama. Con nueve millones de telespectadores en su programa diario, el 75 por ciento de ellos mujeres, Winfrey desplegó todo su carisma para convencer a los asistentes al multitudinario mitin, en un estadio universitario de Carolina del Sur, de que Obama debe ganar las próximas elecciones.
En su intervención la presentadora se mostró consciente de que su entrada en política puede levantar malestar, aunque aseguró que merece la pena para dar un giro a la administración estadounidense.
“Sé que es la primera vez que me meto en política, pero también sé que si todos seguimos haciendo lo mismo, de la misma manera, el resultado será el mismo de siempre”, aseguró en el mitin.
El evento estaba previsto inicialmente en un enclave más pequeño, apto para unas 18.000 personas, pero la gran demanda de entradas para el mitin obligó a los organizadores a trasladarlo al estadio Williams-Brice, donde caben unas 80.000 personas.
La presentadora, de 53 años, intervino ayer en dos mítines, en Des Moines y en Cedar Rapids, en el estado de Iowa, y hoy tenía previstos otros dos, en Carolina del Sur y Nueva Hampshire.
Se da la circunstancia de que en la primera semana de enero Iowa y Nueva Hampshire acogerán, respectivamente, los primeros caucus y primarias de los partidos Demócrata y Republicano, eventos que están considerados el arranque de la larga carrera electoral, que concluirá en noviembre de 2008.
La presencia de la estrella de la televisión en los mítines de Obama, de 46 años, obligó a otros candidatos a realizar un esfuerzo de contraprogramación para no quedar eclipsados por estos eventos.
Así, la senadora por Nueva York Hillary Clinton sumó a sus mítines de este fin de semana a su madre, Dorothy Rodham, y a su hija, Chelsea Clinton, en un intento de captar el voto de la población femenina, entre la que Oprah Winfrey tiene un gran predicamento.
