Aliento del Cielo
Por: Julia Castro“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2da. Corintios 5:17
Casi todo el tiempo estamos pensando en como remodelar nuestra casa, nuestra oficina, pensamos en cambiar el carro por uno más moderno, nuestro vestuario, pues son parte imprescindible de nuestro diario vivir, pero nada de eso es malo; por el contrario, eso significa que estamos forjándonos metas concretas y que nos valoramos como personas y entes de una sociedad que nos observa a cada paso que damos y que lo que más hace es señalarnos y criticarnos; por lo tanto debemos de procurar cambiar un poco nuestro interior, pero hay alguien especial interesado en darnos una mano y como nos dice Apocalipsis 21:5 “Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.
”En este verso encontramos las mismas palabras de Jesucristo certificando todo lo que él hace y la veracidad de Sus palabras (Apocalipsis 1:1-3).
Cuando obedecemos a las ordenanzas de Dios, acatamos su mandato y nos dejamos dirigir por lo que él ha establecido, comprobaremos la bendición de la transformación en nuestras vidas.
Tenemos muchas cosas que cambiar y es necesario que busquemos al que con sus manos nos construyó y sabe donde está lo dañado y donde tiene que hacer las reparaciones.
Jesús es el perito arquitecto, el cual nos diseño y cuando nos ponemos en sus manos vamos a adquirir una impresionante remodelación y todo lo que nos está corroyendo será echado a la basura.
Dice Efesios 4:22-24 “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente”, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” El viejo hombre de que nos habla aquí el Apóstol Pablo es aquel que alberga en su corazón el orgullo, la vanidad, el que cree que todo lo sabe, el que no permite ninguna clase de corrección y sus deseos son malévolos y conforme a la carne, una persona que vive contraria a los deseos de Dios.
Debemos saber que de lo primero que Satanás se apodera de una persona es su mente, donde va trabajando sutilmente y va poniendo en ella pensamientos negativos, pero como no estamos obeciendo a Dios nos parecen “muy buenos” y le damos entrada al corazón y lo ponemos en acción; hemos abierto una puerta al enemigo de las almas para “supuestamente destruir a otros”, pero nos estamos destruyendo nosotros mismos.
Es necesario que Jesús tome el control para que nuestras mentes sean transformadas y nos vistamos del nuevo hombre según Dios.
Cuando venimos a Cristo lo que éramos antes queda sepultado, pues no fue en vano Su muerte en la cruz, pues para eso vino, para transformar las vidas y quitar todas las impurezas que llevamos, hacernos nuevos de pies a cabeza y con corazones llenos de amor.
Dice Romanos 6:6 “….sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.” Es necesario decir “no” al pecado y “sí” a Cristo.
Digamos al enemigo: basta de manipularnos y de ulilizarnos como títeres; reconozcamos que su única finalidad es sumar adeptos para que pasen una eternidad en el fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles (Mateo 25:41); “…. donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.” (Marcos 9:44.).
El Señor se sentirá muy satisfecho de hacer el trabajo “remodelación” que necesitamos, él desea habitar en nuestros corazones, vamos a darle ese permiso de reconstruirnos “se irán las cosas viejas, pues él todo lo hace nuevo”.
Dios te bendiga




