Aliento del Cielo
Por: Julia Castro“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33
Cuando nos levantamos todas las mañanas, muchos damos gracias a Dios por el nuevo día, por la oportunidad de haber despertado y pidiendo al Creador su ayuda para enfrentar lo que el día ha de traernos; otros quizás ni siquiera se molestan en agradecer nada, quizás comienzan a gritar y a pelear con la familia desde tempranas horas de la mañana, incluso hasta maldiciendo; muchos salen a la calle y no le dan una sonrisa y mucho menos un saludo al que le pasa por el lado ni mucho menos a la persona que le tocó en el mismo asiento y tal vez hace lo mismo cuando llega a su trabajo. Esto que expongo aquí yo se que es algo cotidiano y que muchos de nosotros lo vivimos de alguna manera; pero quien sabía todo lo que íbamos a vivir y a pasar nos ha dado las heramientas necesarias para poder lidear con todas las formas, aptitudes, obstáculos, enfrentamientos, desiluciones, conspiraciones, malas palabras, inconsistencias, rebeldías, muchas otras cosas más incluyendo blasfemias y acusaciones como lo sabe hacer muy bien el enemigo de las almas llamado Diablo o Satanás.
Debemos observar que el Señor instruye cada día, nos dice en el Verso del encabezado “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz”, él va delante de nosotros para que cuando vayamos a pasar por alguna situación desagradable estemos preparados, sino que sepamos como vamos a reaccionar y cuáles son los terminus que vamos a utilizar y sobre todas las cosas él mismo nos va a sostener con Su paz. En nuestra débil humanidad cualquier cosa, no importa el tamaño, nos aflige, y es ahí donde el Diablo quiere debilitarnos, pero él nos dice “confiad, yo he vencido al mundo” y por él haber vencido al mundo, el que lo conoce a él lo hace también vencedor en todo lo que se proponga; pues no estamos solos y nos ha dado todo lo que necesitamos para salir victoriosos y triunfantes. Somos vulnerables a las inclemencias de la vida; por lo tanto debermos asirnos de las promesas de Dios para poderls vencer día a día. Una maravillosa promesa es la que nos da cuando nos envía a llevar Su palabra por todo el mundo para que todos la conozcan y s fortalezcan y él mismo dice en Mateo 28:20 “….y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. Tanto tú, yo y todos los nuestros pueden experimentar lo que es tener alguien a nuestro lado los 7 días de la semana y las 24 horas del día y aunque vengan situaciones inesperadas que nos desconcierten, pensemos que tenemos quien nos defiende. El Apóstol Pablo tan importante y tan ilustrado hombre de su época, fue escogido por Dios para llevar este Evangelio, el cual da al ser humano la sabiduría al hombre para poder sobrevivir las adversidades diarias e inspirado por el Espíritu Santo escribe en Romanos 8:18 “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse”, es decir tenemos que padecer por Cristo para poder recibir el galardón de la vida eternal y en ese padecimiento es donde entran todas las cosas que no nos agradan, pero sí el enemigo va a tratar de que lleguen a nosotros para que quitemos la vista de aquel que nos ha prometido cuidarnos.
Vive día a día adueñándote de las promesas que Dios te da y te dice en Isaías 54:15 y 17 “Si alguno conspirare contra tí, lo hará sin mí; el que contra tí conspirare, delante de tí caerá. Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra tí en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová”. Solo me resta a invitarte a atreverte a vivir día a día al lado de Jesús.




